Por eso lloro

Hay una última línea, una frontera ignota, un barranco inaccesible.

La luz se curva en tu cadera

me adormece tu mano que acaricia mi cabeza mientras tiemblo

recogido

asustado

amparado en tus brazos

después de hacer el amor.

Hay una frontera más allá de lo que acostumbramos, una pared inexpugnable.

Llorar de felicidad

usar el último aliento para desahogarme

recorrer el espacio que separa mi piel de tus ojos

acabar con el tiempo

bruscamente.

Hay un placer inimaginable justo al otro lado, un disparo a quemarropa.

Presiento que toda la luz proviene de un sólo punto

primigenio, oculto, poco transitado

sólo al alcance la de la punta de mis dedos

una única fuente

un dolor

un enorme centro.

Hay formas que no se ven

por eso lloro

y me refugio a dormir en tu regazo.

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