El silencio íntimo

Me alivio y recupero el aliento
sustraigo el ánima del aire que se me había escapado
la presencia de espíritu,
desenredo la madeja de las horas y los minutos enmarañados
el esfuerzo cotidiano con el peine del olvido
y me miro al espejo de los días vacíos
las noches negras
los despertares solitarios en habitaciones desconocidas
desconcertantes.
Me reclino sobre las teclas conocidas
apoyo mi espalda en el sofá templado de la rutina doméstica
el gato sobre las piernas, remolón;
me cuesta cerrar los ojos para mirar hacia atrás,
descabalgar tanta visión espeluznante del vacío
lo que no se puede mirar, ni ver
me cuesta cerrar los ojos sin marearme
conciliar el sueño
zanjar de una vez por todas el apetito enfermo.
Por eso me refugio en el silencio
íntimo.

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2 comentarios sobre “El silencio íntimo

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