Adios innecesario

Te has acostumbrado tanto a mí
que ni siquiera me reconoces.

Parte del paisaje
del ruido de fondo
de la sensación próxima
la costumbre inveterada
la mirada que no ve
la mano que no roza
los labios que no sienten.

Te has acostumbrado al dolor con naturalidad.
Como un enfermo en el término
drogado
con la morfina en las entrañas.

Te has acostumbrado al ruido de mi silencio.

Y ahora ¿cómo me oirás cuando te deje?
¿cómo sentirás tu herida?
¿cómo reconocerás la ausencia?
si ya hace tiempo que no existía.

 

Recitado

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Un comentario sobre “Adios innecesario

  1. Le venía diciendo a Jose en el coche, camino del trabajo, que creo que, en mi estrategia de anestesiarme durante la semana para aguantar el tirón, me he pasado de rosca y me estoy haciendo insensible a otras cosas contra las cuales no me gustaría que actuase la anestesia. Tengo que ser más comedida y no pasarme con el “no siento, no padezco”, porque luego pasa lo que pasa…

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