J. Anguita, IU y Tania Sánchez

Cada vez que un dirigente de Podemos pone a Julio Anguita como muestra de rigor político o le nombra como ejemplo de algo, a mi se me abren las carnes y generalmente me sale espuma por la boca. Mi hija lo ha vivido en ocasiones y más de una vez me ha preguntado las razones de mi animadversión hacia el personaje, en contraposición al influjo que ofrece el viejo iluminado en muchos jóvenes de izquierda.  Explicadas estas, aclaradas las razones, más de una vez me ha pedido que explicara en mi blog, que escribiera mi visión de Anguita y por qué pienso que hacerle caso o mejor dicho, volverle a poner en algún puesto con capacidad de decisión, sería un fracaso colosal de la izquierda y siempre le he dicho que me daba mucha, mucha pereza hablar del tema. Viví con dolor cuando gracias a él me fui/me echaron de IU, los meses que tuve que pasar sufriendo el acoso de compañeros que me espetaban que dejara mi concejalía, que era un tránsfuga… que lo único que quería era pasarme al PSOE… muy malos recuerdos para volver a ellos. Sin embargo he leído estos días como los secuaces en Madrid de IU intentan arruinar la carrera política de Tania Sánchez, mujer que ha osado intentar ganar a la casta de IU Madrid el derecho a representarles y quiero dar unas pinceladas sobre los polvos que han engendrado estos lodos.

No conozco a Tania salvo por sus apariciones en TV y desconozco en profundidad sus propuestas políticas sobre lo que debe hacer IU, cosa que por otra parte es poco interesante dado el poco recorrido que le queda a la formación. Pero sí que reconozco como si lo viviera en mis carnes, o mejor, sí que recuerdo cómo trabajaron Ángel Pérez y su banda en aquél año 95 y posteriores para echar a todos aquellos que supusieran una postura contraria a sus intereses. ¡Ojo! no hablo de intereses políticos, hablo de sus intereses, de su pecunio, de su renta, de su pesebre. Los nombres tantos y tantos años después son los mismos: Ángel Pérez, Antero Ruiz, Luis Cabo, Moral Santín, Reneses… una larga lista de personajes nefastos para IU que la gobernaban en aquél 95 y que oh! sorpresa, la siguen gobernando hoy. Todavía recuerdo los paseos de Julio Anguita con Ángel Pérez en los pasillos de la V asamblea cuando pergeñaban echarnos con sus trucos administrativos. Les recuerdo maquinando sus alianzas para que la tercera vía no manchase la desastrosa idea del sorpasso de Anguita, producto de sus pactos con Aznar para acabar con el PSOE, les recuerdo intercambiando apoyos para que desde ninguna federación llegasen delegados que pudieran cuestionar el liderazgo del iluminado. Y lo consiguieron, salvo los compañeros de Zaragoza que con J. Mendi a la cabeza consiguieron llegar con algunos representantes, a los demás nos expulsaron de la toma de decisiones.

Ahora cuando ofrecen dos urnas separadas en sus primarias “abiertas”, para no mezclar a militantes pata negra (de esos que sus fontaneros compran con puestos en las listas) de los simpatizantes, es decir, gente que no debe favores, ni puestos en consejos de administración, ni concejalías, ni trabajos a dedo en ayuntamientos, ni contratos basura en la sede de IU Madrid. Ahora que les veo maniobrar en la prensa, apoyados en sus amigos constructores para acabar con la reputación de Tania, recuerdo por qué abandoné un partido que gracias a los manejos de Julio Anguita se había convertido en un coto cerrado y sobre todo veo con claridad por qué peleábamos muchos compañeros en aquellos años por convertir a IU en lo que hoy es Podemos.

Julio Anguita tiene dos caras, quién sabe por qué, muchos compañeros de entonces hablaban de su personalidad paranoide, de su pistola en el bolsito; el caso es que cuando habla de teoría política alcanza niveles de análisis interesantes y cuando baja al terreno del liderazgo de grupos es un dictador implacable que hace lo que sea por acabar con la disidencia. Mientras compañeros como Armando López Salinas o Marcelino Camacho se acercaban a mi como joven concejal de IU en medio del feudo de la derecha y charlaban sin problemas, Anguita se rodeaba de su guardia pretoriana con gesto altivo. El estaba tan arriba como su mentón, tan lejos del suelo como su mirada constante en el horizonte.

Julio Anguita se encontró con un movimiento político que aspiraba a superar la etapa del partido comunista que él mismo prometió apartar del mando de IU y terminó convirtiendo a la organización en un pozo de intereses, en una jaula de grillos que expulsaba semana sí y semana no a gente, con una nula capacidad de interesar a la sociedad, gobernada por dirigentes del PC y tejida en base a favores. Muchos jóvenes se sienten atraídos por lo que le oyen decir, pero si tuvieran que vivir en una organización bajo su mando sabrían lo que es la falta de libertad. Tania lo está viviendo ahora, cuando la machacan los antiguos aliados de Julio. Solo me queda una pregunta ¿Con quién estaba Tania en aquella V asamblea?

 

¡Qué más da!

 

Primero se llevaron a los judíos,
pero como yo no era judío, no me importó.
Después se llevaron a los comunistas,
pero como yo no era comunista, tampoco me importó.
Luego se llevaron a los obreros,
pero como yo no era obrero, tampoco me importó.
Mas tarde se llevaron a los intelectuales,
pero como yo no era intelectual, tampoco me importó.
Después siguieron con los curas,
pero como yo no era cura, tampoco me importó.
Ahora vienen por mi, pero es demasiado tarde.

 

B.Brecht

 

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2 comentarios sobre “J. Anguita, IU y Tania Sánchez

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