El pasado, el presente

A veces me parece que el presente solo tiene sentido para intentar comprender el pasado. Según avanzamos vamos siendo capaces de entender nuestra infancia, la terrible adolescencia que nos deja la piel marcada y finalmente esa época en la que brillamos con luz propia. El futuro no tiene valor y el presente es tan contingente que apenas produce peso en el alma. Ahora empiezo a darme cuenta de mi actitud como padre, de lo que he hecho y sobre todo de lo que debí hacer, pero en la parada de la melancolía no merece la pena detenerse demasiado. Alguna vez dije que en el amor, como en el vidrio no es posible rectificar y la paternidad fundamentalmente es un acto de amor.

Espero llegar a ser tan anciano que comprenda lo que estoy haciendo como adulto.

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