Papeles en una botella

Estaba pensando escribir algo, luego me dio por callarme y castigaros, pero no tenéis culpa. O sí. Ahora como veis me he decidido a hacer las dos cosas, escribir y castigaros, por muy inocentes que seáis, porque tengo la sensación de ser un adolescente incomprendido, abandonado, errante.

Estaba pensando en callarme para siempre y dejaros sin saber lo que pasa, lo que me pasa, lo que debería pasar, pero luego me cambió el aire, me dio la vena y he decidido escribiros, escupiros las letras una a una antes de perderme en viajes y viajes, en soledades de hotel, en pensamiento ruinosos sobre una España que cada vez me rasca más.

Estaba pensando en hablaros para siempre, en convertirme en una voz que no cesa, en un enorme e interminable monólogo en vuestra cabeza que os dice que no, que no, que no, en la tormenta de un altavoz que os lanza consignas sin que podáis dejar de escucharlas como encerrados en un Guantánamo de electrones, de blogs verborréicos.

Estaba pensando en daros un chillido, un grito exagerado para sacaros del sopor dulzón, de la leche con sopas de pan y azúcar, de la manta frente a la lumbre que os aleja de la noche negra de fuera, que os atonta, que os adormece. Pensaba en asustaros pero en el fondo os quiero.

Estaba pensando en susurraros al oído algunas verdades que no se pueden escribir en la paredes, la miseria en la que nos encierra la verdad oficial, el pensamiento único, el fair play, la alternancia y la corrección política. Pensaba en hablaros de coños y flujos, de tiros y violencia, deslizando cada sílaba como un suspiro pornográfico, violento, crudo y bello.

Estaba pensando en gesticular ante vosotros, en haceros signos evidentes de que algo pasa sin que os deis cuenta, sin que os turbe, os incomode, os llame, os incite, os excite. Pensaba bracear exageradamente, dar saltos, hacer piruetas al otro lado del cristal doble de vuestras ventanas y llamar vuestra atención, pero sé que no me estáis mirando.

Estaba pensando deciros que os quiero, a ver si de esa manera conseguía que me miraseis, volvierais los ojos hacia mí, pero no tengo tiempo para estas cosas.

Apenas unas palabras mal escritas en una esquina de la red.

Estaba pensando en meter estas palabras en una botella y lanzarla al mar, y sentarme en la playa a esperar las respuestas.

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