Los derechos y la propiedad

Con el debate suscitado a partir del rechazo de la legislación que la ministra de cultura Gonzalez Sinde intentó ocultar en la enorme y seguramente poco interesante Ley de economía sostenible, he vuelto a darme cuenta hasta que punto es difícil entender a cada parte, si ninguna discute honestamente.

Lo más irritante es el uso, el abuso de las palabras con un significado positivo, para ocultar otras verdades. Los denominados creadores hablan de defensa de la cultura pero omiten que la legislación no aprobada solamente defendía la industria cultural. Se mezclan los derechos de copia, los derechos de autor y la propiedad intelectual. En el otro bando la defensa de la libertad sirve de barricada para el expolio industrial, el robo puro y duro. Y luego están las admoniciones: “o se aprueba la ley o nadie querrá crear”, el uso de mentiras al calcular las perdidas que sufre la industria con las descargas, la posición de nuestro país con respecto a este problema, el silencio interesado de las compañías que se están forrando de todo esto, que son las telefónicas. Finalmente la ceremonia de la confusión en la que la derecha se niega por motivos electoralistas a apoyar derechos de propiedad, la clave de bóveda de su pensamiento liberal y la izquierda apoya una legislación que reduce a la mínima expresión la tutela de los derechos civiles, bandera que siempre enarboló.

Algo huele a podrido en todo esto. El canon huele a podrido, la defensa de los supermillonarios de la industria cultural a miles de millas del problema, el otro bando autoproclamado de los internautas abanderados de la libertad, pero fundamentalmente interesados en el consumo más empobrecido de productos de dudoso interés cultural con el mínimo coste. Y la embajada americana presionando para mantener su PIB a costa nuestra.

Soy socio de la SGAE como editor y autor, aunque nunca he recibido ni un solo céntimo por mis obras, he escrito libros, me los he editado yo mismo y los vendo y los regalo bajo licencias Creative Commons, la misma bajo la que escribo este blog que ha sido visitado cerca de 100.000 veces, aporto de forma desinteresada mi trabajo, mi tiempo, en la traducción de Linux al español (Ubuntu), de manera que este sistema operativo, exento de derechos de autor y de licencias, gratuito, es hoy en día fundamental para millones de personas en el mundo, especialmente para quienes no pueden pagar el precio de las licencias privativas. ese mismo sistema operativo, que a pesar de no tener licencias privativas da de comer a miles y miles de personas en el mundo en empresas viables que han  aprendido, que nos enseñan a ganar el dinero por otros medios, ese mismo sistema operativo que crece cada día en gran parte con las contribuciones desinteresadas de miles de personas en el mundo. Oigo música con copyleft en Jamendo o en Magnatune y pago las cantidades que considero justas a los creadores de las obras que escucho gratuitamente. Compro y distribuyo una revista, Orsai, que se edita sin ninguna publicidad, con el soporte de más de 10.000 lectores que hemos eliminado a los intermediarios, lo que nos hace posible recibirla a un precio ridículo y que retribuye el trabajo de todos los que escriben en ella, los que dibujan, los que la imprimen, los que la organizan, los que la transportan, los que la entregan. Estoy suscrito al periódico Diagonal desde el primer día que salió a la calle a llevar la voz de  los movimientos sociales alternativos hace 140 quincenas.

No es verdad que la propiedad intelectual sea imprescindible en la cultura, es falaz, aunque tal y como están hoy las cosas no es menos cierto que no es justo que sea esta la única propiedad sobre la que se permite el expolio. Hay otros caminos que los creadores, no me refiero a la industria, los creadores deberían andar para que su grito sea, además de justo, revolucionario, y mientras esos creadores no empiecen a transitar por ellos, es difícil que cuenten con mi apoyo incondicional.

Anuncios

2 comentarios sobre “Los derechos y la propiedad

  1. Estoy de acuerdo, pero lo lamentable de todo esto es que se esta manipulando a la ciudadanía para equiparar el echo de compartir, algo que ha existido de los tiempos inmemoriables y el echo de robar, y al final van a conseguir que sea un delito, cuando son dos cosas muy diferentes.

    Salu2.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s