La justicia

Las palabras son hermosas, o pueden serlo y son instrumentos del engaño, de la ocultación cuando se usan con ese interés. Hay que tener cuidado cuando las oímos no sea que alguien nos quiera confundir. Yo últimamente oigo mucho hablar de la justicia. “hay que dejar actuar a la justicia”, “hay que confiar en la justicia” como si la justicia existiera, como si tuviera hombros y codos y culo y se aburriera y tomase vacaciones y fuera de Langreo. Pero la justicia no existe, existen los jueces, los fiscales, abogados, secretarios, ujieres, asesinos, reos, penados delincuentes, presuntos, huidos, el 3er grado, los bis a bis, el verdugo, la inyección letal, las fianzas. Los que nos dicen que dejemos trabajar a la justicia, realmente quieren que no vigilemos a esos jueces que deciden sobre la vida y las cosas, que no leamos sus escritos, aquellos que hicieron después de comer fabada o de ir al partido del equipo donde son seguidores, que no les critiquemos cuando juzgan a pesar de hacerlo dolidos por la última negativa sexual o en medio de un ataque de furibundas almorranas. Los que nos piden paciencia con la justicia no quieren que miremos de donde provienen esos jueces, como llegaron a serlo, por qué nadie les eligió democráticamente, por qué deciden en contra de la mayoría, por qué deciden lo uno y lo contrario, por qué tardan, por qué se amparan unos a otros, por qué se visten de negro, por qué están protegidos detrás de sus escaños frente a un hombre, una mujer de pie, por qué resultan tan agradables a la compañía del poderoso, por qué no viven en los barrios donde hay obreros o campesinos, o jóvenes sin trabajo o drogadictos.

La justicia no existe como no existe España sino los españoles, la política sino los políticos, el pueblo sino cada uno de los pobladores y los que nos ponen estas palabras delante solamente quieren que no veamos lo que esconden.

El martes pasado, Mitsunobu Akano, de 65 años, condenado por tráfico de drogas, se convirtió en el primer súbdito japonés ajusticiado en China desde el restablecimiento de relaciones diplomáticas en 1972. En China dejan que la justicia trabaje con tranquilidad.

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