Un futuro incierto

Tendría que recoger el hilo, reunirlo en mi mano como hacía cuando en mi infancia ayudaba a mi madre a devanar, la madeja en la silla y la paciencia que construía una bola perfecta a base de girar en todas las direcciones posibles. Tendría que acortar la distancia, ver la manera de que la luz se refleje y dé sombra, tendría que dar el salto que me permitiera la felicidad máxima, el contacto irreverente, tendría que ser capaz de traspasar el papel que envuelve la costumbre, romper la seda que transparenta la vida, las sombras sugerentes, tirar del hilo invisible que me une al aire, podría dejar pasar el tiempo y esperar un viento más favorable, un cambio de la brisa que me acerque a la playa salvadora o me aleje definitivamente hacia otras tierras, otros hilos, otros barcos abarrotados de náufragos,  podría sentarme a la puerta de casa y esperar con paciencia árabe el paso de mi propio cadáver, podría dormirme a la sombra de los pinos aprovechando el frescor de la tarde, junto a las dunas y despertarme sólo si la noche me prometiera una luna privada, personal, dulce y regalada, podría empezar a caminar hacia un sitio indeterminado esperando llegar a Roma y preguntar por el camino por si acaso, podría cerrar los ojos y suponer que lo que siento es cierto, que lo imaginado vive, como vive en mi mente tan luminoso, tan intenso y vivir así para siempre con los ojos cerrados y el bello erizado, podría simplemente abandonar, darme por vencido, sacar la bandera blanca y entregarme dominado a medio siglo de doma, esperar la indulgencia del vencedor, capitular, rendir las armas, poner la rodilla en tierra, doblar la cerviz, podría, a veces siento que podría hacer un pacto con el diablo y vender mi cuerpo para conquistar un alma que me permitiera llegar, tocar, alcanzar, derramarme sobre un surco hendido por la reja, un surco que espera la lluvia al final del verano, podría vestirme de nuevo, disfrazarme, mostrar la otra cara, la que mejor conozco y vengo ocultando, podría inventarme un personaje que me permitiera representarme de nuevo, sorprender tras las candilejas.

Sin embargo sé que mi actitud será anhelar con tanta fuerza, que la tierra temblará bajo mis pies para tragarme y cerrarse después dejando un único hilo que me conecte con la vida.

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