Hombre rico, hombre pobre

Queremos que todos los días sean estupendos, luminosos, felices; los días son como les viene en gana y así ayer tuve un día de esos en los que te dejas pelos en la gatera.

Había pedido mi entrada en Ubuntu como miembro oficial y para que se me otorgara ese derecho tuve que asistir al meeting en IRC en el que el Grupo regional para europa-medioeste-áfrica decidiera sobre mi. El resultado fue que no me aceptaron porque nadie avalaba mi trabajo en Ubuntu. Decepción y ganas de no volverlo a intentar. Esta mañana me he levantado y he escrito un mensaje a algunas de las personas que trabajan conmigo en la traducción pidiéndoles, con mucha vergüenza, que escribieran algo sobre mi trabajo en la página de presentación, para que pudiera pedir mi ingreso. Ayer fue un mal día, hoy, recibidos los elogios, restaurada la autoestima, el día parece que deriva a muy bueno. He renovado mi candidatura y sólo me queda esperar que esta vez pase el examen.

A mi edad.

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