Vulgaridad

Mirando con cierta perspectiva las últimas noticias sobre corrupción me temo que resultan la crónica de una muerte anunciada y por más que se empeñen los bienopinantes y caterva aledaña en convencernos, en convencerme, estos, los corruptos, no son minoría. Garzón se está tirando a por el magro, lo facilón que decía mi abuelo, pero en la patria muncipalizada España, los chorizos son legión. ¿Mayoritaria? Creo que sí, absolutamente y no creo que sean el producto de una profesión, la de político, que destila lo peor del paisanaje hispano; más bien me parecen fiel reflejo de los valores patrios.

El listo, el pillo tiene buena fama, hasta literatura, el honrado, el trabajador están mal mirados, pecan de tontos en un solar ciudadano en el que casi nadie se libra del pecado. Triunfa el aprovechado y fracasa el que mantiene la virtud. Me lo decía Félix, todo hombre tiene un precio, el problema es saber cuál, para no pagar más, y luego lo he visto con mis ojos, nadie devuelve un regalo, una invitación de contratista, una comida de gañote, un detalle para su señora… El sinvergüenza es en cierta forma un mito en este país, el que se mete por el arcén y nos hace oír en nuestro coche: “más tonto eres tú”, pero el sinvergüenza no está sólo, pertenece a un clan en el que se tapa el culo desairado al compañero, en un país de clanes, de tribus, de naciones, de colegios profesionales, de gremiales, de sindicatos, de clubes automovilísticos reales, de funcionarios parapetados, de periodistas apesebrados, de iglesias silenciosas con los poderosos,de jueces que se enjuician a si mismos, que se eligen entre ellos con un hermafroditismo democrático de dudoso provecho para los más.  Nadie correrá a pedir modificaciones legales urgentes, ni el cumplimiento íntegro de las penas, ni como cuando el imputado es un desgraciado, la pena de muerte. Perro no come perro y luego llegarán las urnas y la jauría adocenada, convenientemente azuzada contra el enemigo histórico, que ve la paja en el ojo ajeno y se olvida de mirar en casa, correrá a afianzar el oligopodio.

No aborrezco de la política, desprecio el fariseísmo de un país que se rasga las vestiduras mirando con envidia a los Zaplanas, Condes  Correas en medio de un silencio de corderos que atruena y me pregunto dónde está el hombre nuevo, la revolución.
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Un comentario sobre “Vulgaridad

  1. Después de leer tu lúcido artículo te comunico que tienes el gran honor de ser mi héroe particular durante el tiempo que estoy redactando este comentario, luego con acojonante sang froid, perjuro por mis vivos no importunarte más en lo que nos resta de reencarnación, a no ser claro está que poseas la llave de la puerta interdimensional que liberará al planeta o me ofrezcas tus conocimientos sobre computantes a precio módico, he de confesar que aún existe una ínfima posibilidad de encuentro entre nosotros sino fuera porque encima de expresarte delcarajo.com tienes una cuenta en Launchpad y la envidia me corroe.
    Enhorabuena, suerte, salud y libertad.

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