La mosca detrás de la oreja

Por segunda vez en poco tiempo un buen amigo, en cuyo criterio confio, me dice que las protestas contra Bolonia son un error de los jóvenes, y en este caso me apunta que parte de la animación corifea proviene de los sectores más inmovilistas del profesorado. Como ellos están en la Universidad y conocen bien el tema, les creo. Me queda la duda, no puedo negarlo y muy posiblemente sea una duda de tipo generacional, global y sin fundamentos. Lo que antes se llamaba «la mosca detrás de la oreja»

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6 comentarios sobre “La mosca detrás de la oreja

  1. Cuando uno se siente de izquierdas, ya sea por pura ideología o por una cuestión simplemente sentimental, tendemos a ver las reivindicaciones y luchas de ciertos colectivos siempre con “buenos ojos”, es decir, tenemos prejuicios. Así, en este caso, tendemos a pensar que lo que piden los estudiantes es justo de partida. De manera análoga la derecha considera, por ejemplo, que todo lo que pidan las víctimas del terrorismo es justo.
    Desde mi punto de vista, creo que los estudiantes piden cosas que serían justas si el análisis, por llamarlo así, que hacen fuera cierto, pero están equivocados de partida (sería largo de explicar). Lo triste es desperdiciar tanta energía en contra de algo que, al contrario de lo que pretenden, habría que impulsar y aprovechar para hacer los cambios que de verdad necesita la universidad. Igual que en otros ámbitos se ha utilizado la pertenencia a la Unión Europea como catalizador de transformaciones profundas, en la universidad deberíamos hacer lo mismo. No se va a presentar de nuevo una coyuntura como ésta. Echo de menos a los estudiantes ayudando y vigilando para que el cambio que se está produciendo vaya en el sentido que necesitamos, pero eso requiere una dedicación y un esfuerzo continuado, no son luchas contra fantasmas.

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  2. De la misma manera que hay una cierta cantidad de prejuicio en los izquierdistas que puede ser discutible ideológicamente, no es menos cierto que la Unión Europea ejerce una fascinación enfermiza como motor de “cambio y modernidad” en los españoles, que muchas veces, casi todas, se desmiente en los hechos. Europa, la Europa en la que ahora nos integramos políticamente, de la que compartimos moneda y a la que pones como argumento de cambio en la universidad no siempre es la mejor de las opciones.
    Hace no demasiado leía un artículo del profesor Viçens Navarro (www.vnavarro.org) sobre las diferencias económicas entre la UE y los EE.UU que justificaban porqué el desempleo es menor al otro lado del atlántico. Navarro argumentaba con una cierta profusión de datos que en contra de lo que cabría esperar del estado de bienestar europeo, son las políticas liberales a ultranza, mantenidas por próceres socialistas en muchos casos, las causantes de el alto desempleo, en contra de una praxis mucho más keynesiana de los «teóricamente» liberales americanos.
    (…Estos componentes keynesianos han estado presentes en todas las políticas públicas de todos los gobiernos federales tanto republicanos como demócratas. Franklin Roosevelt y Harry Truman aumentaron el gasto público permitiendo un elevado déficit del estado federal, con el consiguiente crecimiento de la deuda pública. Más tarde, el Presidente Eisenhower combatió la recesión a base de establecer el Programa Federal de Carreteras, el Federal Aid Highway Act, que construyó la red de carreteras federales existentes en EE.UU., red que se construyó, en parte, a base de aumentar el déficit público hasta un 6% del PIB….
    Es este aumento del gasto público en inversiones en tiempos de recesión, permitiendo un elevado déficit, lo que ha permitido a EE.UU. tener un desempleo relativamente bajo a lo largo de su historia en el siglo XX. Ahora bien, estas políticas keynesianas contrastan con las políticas liberales de la Unión Europea que a través del Pacto de Estabilidad limita el gasto público, no permitiendo un déficit del Estado por encima del 3% del PIB, y que (junto con la política de disminuir los impuestos) ha forzado una reducción del gasto público. Esta reducción de gasto y la política del Banco Central Europeo de mantener unos intereses bancarios altos, son la causa del bajo crecimiento económico y alto desempleo en la UE-15. Esta es la razón de que la UE tenga un desempleo mayor que EE.UU. Y la mejor prueba de ello es que los países miembros de la UE-15, que durante el periodo 1950-1980 habían tenido un desempleo menor que EE.UU., pasaron a tener un desempleo mayor a partir del establecimiento del Pacto de Estabilidad y de la creación del Banco Central Europeo. El hecho de que EE.UU. no haya seguido las políticas liberales de la UE (a EE.UU. no se le hubiera permitido entrar en la UE) es la causa de que su desempleo sea menor.–http://www.elplural.com/opinion/detail.php?id=28764)

    Es verdad que los prejuicios juegan; a veces en contra, a veces a favor del acierto. No todo lo que reivindican los jóvenes, por el hecho de serlo, es justo, pero es que no es oro todo lo que reluce en Europa, por eso lo de la mosca.

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  3. Cada vez me fio menos de los economistas y de las estadísticas, pero es cierto que no es oro todo lo que reluce en Europa, claro, ahí está Grecia, los suburbios de París, la inmigración desesperada desde el otro lado del Mediterraneo,… Tampoco es oro todo lo que reluce en USA ¿no? También podríamos comparar el paro europeo con el africano. O podríamos hablar del maravilloso sistema de comunicaciones que construyeron los nazis y que tanto contribuyó al posterior desarrollo alemán tras la guerra.

    El EEES (el Espacio Europeo de Educación Superior), que es lo que pretende construir el tratado de Bolonia, es inevitable si estamos en Europa, y es necesario si se pretende construir una Europa del conocimiento y la cultura y no solo una europa del mercado. Es curioso que en el siglo XVI las universidades europeas estuvieran más conectadas que ahora. Además el EEES es un ámbito en el que no solo se integran paises de la UE, sino que hay otros próximos que pretenden adaptar e integrar sus sistemas de educación superior. No será tampoco oro todo lo que reluce ahí, pero no parece que la opción mejor sea quedarse fuera. La universidad española necesita un cambio profundo, más del que ha sufrido hasta ahora que ha sido enorme y para bien, Bolonia es una oportunidad de hacerlo. Se que puedo pecar de optimista, pero yo lo veo así, y me parece que estar en este momento en la universidad, dejando aparte el montón de trabajo que se viene encima, es apasionante. Yo no dejo de decir en todo foro que me lo permiten que tenemos que ser radicales y cambiarlo todo, que es una oportunidad unica, me suelen mirar con escepticismo es cierto. Me da rabia que los estudiantes no se den cuenta de las posibilidades que hay abiertas. Sospecho que en general son muy reaccionarios, la mayoría.

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  4. No quería comparar Europa con los EE.UU. Pretendía más hablar de los estereotipos, de las cosas que damos por buenas o malas, simplemente por la imagen que irradian sin pararnos a pensar en los datos reales. Como decía en la entrada no dudo de las bondades del proceso de Bolonia y no lo hago porque quienes lo conocéis, manifestáis que es bueno y yo no se nada del asunto. En unos años veremos los resultados, y entonces espero que todas las expectativas se cumplan, las buenas claro, y que no miremos hacia atrás lamentando una vez más no haber elegido de otra manera, porque esta sensación es la que más veces tengo cuando miro el desarrollo político español y europeo.

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  5. Nunca se cumplen todas las espectativas, aunque solo sea porque una cosa son las espectativas personales, otra los intereses de todo tipo, otra los imponderables, las inercias, los miedos al cambio, los acomodos de todo tipo … y el resultado siempre es fruto de una negociación, o de una pelea, que viene a ser lo mismo. La vida misma. Así que, en el fondo estoy seguro que no llegaremos donde podríamos llegar, o donde yo pienso que podríamos llegar, pero no importa. La verdad es que, en lo que se refiere a la enseñanza, a la Universidad en concreto, estoy harto de lamentaciones. Me parece que este momento no es ni para vagos, ni para resentidos, ni para tristes, pero siempre tenemos una cuota de ellos con los que al final hay que contar.

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