Hospitalidad

Regreso de vacaciones con susto incluido pues la furgoneta ha decidido que son muchos los años y estuvo a punto de pararse. Quizá una estafa en la gasolina, o simplemente achaques. Mucha lluvia, algo de nieve, un viento tremendo y la siempre penosa carretera en la que la búsqueda de una emisora de radio que merezca la pena se convierte casi en una odisea. Atrás el mar, Sevilla, Cádiz, Málaga, y todos los amigos con los que hemos vivido, revivido.

A veces me pienso si mi estilo taciturno demuestra lo que no es. Mi felicidad al estar junto. No necesito mucho más, aunque una buena conversación me estimula y reirme y hacer felices a los que me rodean.

En estas vacaciones he disfrutado de la hospitalidad, una virtud teologal según me enseñaron en la escuela y que los musulmanes tienen como precepto. En este caso, en ambos, una virtud laica en la que han puesto esmero Alberto y Eles incluyendo un paseo nocturno por Triana y María y Jose que nos han dado la oportunidad de descansar en un paraje precioso.

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Un comentario sobre “Hospitalidad

  1. Cada vez que nos vemos y, en general, cada vez que pienso en ti, echo tremendamente de menos aquellas noches de cantos, cerveza y charla hasta el amanecer. Eso es lo más nuestro que hemos tenido, donde más nosotros hemos sido, donde más nos hemos, creo, divertido. Las cosas cambian, ahora somos nosotros con un montón de circunstancias… y muchas de ellas dejan huellas en la cara y en el alma. ¿Volveremos a cantar?

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