Una gran confusión

Un hombre, (o una mujer, tanto da) permanece tumbado boca arriba en un prado de montaña, ligeramente inclinado, en una tarde soleada y fresca. Una mujer se le acerca, le besa los labios y le dice: !Vente conmigo!

Viven juntos durante veinte años y de pronto, un día, el hombre (o la mujer, da lo mismo) hace las maletas y decide marcharse.

¿Te vas?

Si, una tarde me pediste que te siguiera después de besarme, hoy ya no recuerdo por qué te seguí.

Porque me amabas.

Eso seguro que no.

¿Entonces?

Entonces todo esto ha sido una gran confusión.

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