Sin apenas escapatoria

La verdad es que a mi me quedan cinco minutos exactamente.
¿Te tienes que marchar ya? ¿tan pronto?
Tengo que llevar al mayor a clases de tenis y entra a la bonita hora de las 18,50 y entonces recojo a Soraya a las 19,15 y así sucesivamente hasta el infinito
¡Qué horror, eso es peor que planchar!, si cabe, el oficio de padre moderno es fundamentalmente transportista.
Si, es una putada, los consejos se van dando en el coche.
Mirando por el retrovisor, que nos ven como deformados, ¡qué pena!
Qué lastima, si.
No nos queda otra ¿o sí?
La verdad es que podría ir andando, pero entonces no podría estar contigo.
Cada elección es una pérdida y así vamos, dejándonos girones en cada ráfaga.
¡Hala, hala, y cada elección es también una victoria!
Pues si, eso también, pírrica creo que es el calificativo.
Bueno, llegó el triste momento.
Hoy solo mira por el retrovisor y le sonríes de mi parte
Chao Raimond
Ciao cara.

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